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Las teorías físicas se
basan en leyes de proporcionalidad, representadas por formulas,
que se establecen estudiando los fenómenos naturales.
El problema que se nos presenta para conocer la autentica
naturaleza de la luz es la interpretación de los resultados de
los diferentes experimentos basados en la interacción de la luz
con otros elementos. Estos resultados a veces son
contradictorios llevando a conclusiones, también,
contradictorias; dando lugar a diferentes teorías.
Los fenómenos luminosos son diversos y variados:
- Corpusculares: efecto fotoeléctrico, efecto Compton ...
- Neutros: reflexión, refracción ...
- Ondulatorios escalares: difracción, interferencias ...
- Ondulatorios vectoriales: polarización, refracción doble ...
- Electromagnéticos: propagación, velocidad en el vacío ...
De los experimentos con estos fenómenos han salido numerosas
leyes que llevan el nombre de los investigadores que los
realizaron, dando lugar, a cuatro teorías básicas: corpuscular,
ondulatoria, ondulatoria electromagnética y dualidad onda-foton.
A pesar de los intentos y esfuerzos de sintetizar todos los
fenómenos luminosos en una sola teoría, aún no se conoce la
verdadera naturaleza de la luz. Lógicamente, se quiere deducir
estudiando su comportamiento, así que vamos a ver un par de
características de la luz sin relación con otros elementos.
Hay un experimento capital que nos ayuda a descartar la
naturaleza corpuscular de la luz y es la interacción consigo
misma. Si enfrentamos dos fuentes lumínicas no se produce ningún
efecto energético, sin embargo, en el supuesto que la luz
estuviese formada por partículas que se mueven a 300.000 Km/seg.
su choque frontal equivaldría a la energía liberada por un
choque individualizado de 600.000 Km/seg. Por muy pequeñas que
fuesen las masas los efectos serian perfectamente detectables,
por no decir, escandalosos.
Y otra prueba del carácter ondulatorio de la luz es que su
velocidad se mantiene constante en el vacío, independientemente
de la velocidad de la fuente emisora. Si no se suman las
velocidades esta clarísimo que hay un medio que vibra, pero que
no hay "algo" que se desplaza.
Si concluimos que la naturaleza de la luz es ondulatoria debemos
considerar una característica intrínseca de todo fenómeno
ondulatorio, que es, el medio de propagación.
La gran cuestión es: ¿cuál es el medio en que se propaga la luz?
A finales del siglo XIX los físicos creían en la existencia de
un medio denominado “éter lumínico“ que inundaba el espacio y
por el cual se propagaba las ondas luminosas. Pero ese éter
finalmente no se encontró.
No se encontró porque se buscaba algo material, aunque fuese muy
difuso... pero el universo esta compuesto de materia y energía.
Los cuerpos celestes son de materia pero sus campos
gravitacionales son de energía. O, sea, en el espacio vacío no
hay materia, pero si energía: la gravedad.
¿Pero qué es la gravedad?
La Nueva Teoría establece que lo que definimos como una fuerza
centrípeta inherente a la masa y llamamos gravedad, sin saber su
causa y origen, en realidad es la energía cinética asociada a la
masa en movimiento debida al impulso que ha producido dicho
movimiento.
Generalmente consideramos la onda mecánica o material, que es
aquella que necesita un medio para propagarse, y que la
radiación electromagnética no necesita medio material. Pero
nadie explica que es una onda electromagnética viajando por el
espacio vacío.
Las ondas necesariamente tienen que estar formadas de algo,
formarse en algo o formar algo. Sin medio no hay onda. Y sin
onda la energía no puede propagarse. La onda es el medio
estructurado por la energía. Así que, si no hay medio material,
el medio tiene que ser energético. Es la energía cinética que
constituye el Campo Gravitacional.
Digamos que el Campo Gravitacional vendría a ser el “éter lumínico“
reencontrado.
La radiación electromagnética es debida a una oscilación,
vibración, perturbación, impulso energético, o como quieran
llamarlo, dentro del campo de energía cinética que inunda el
espacio.
Al igual que el agua de la onda que golpea el muro del estanque
no es la de la primera onda que produjo la piedra al ser tirada
en el centro del mismo, la luz de una estrella que impresiona
nuestra retina no “ viene “ desde allí, si no que se forma con
la energía, como medio, que ya hay delante de nuestras narices.
Y en base a esta teoría, formulo el siguiente:
- Postulado: En el vacío absoluto, no habría propagación
lumínica. El
problema de la interpretación del experimento de la doble
rendija se soluciona con lo expuesto.
Si consideramos que hay un medio entre las placas, la energía
cinética en forma de gravedad, aplicando el Principio de Huygens
y el fenómeno de la difracción, podemos deducir que no son
fotones ni electrones, como partículas, lo que pasa por las
rendijas, si no, trenes de ondas del medio excitado en el
espacio comprendido entre las placas que se difractan al pasar
por las rendijas provocando nuevos trenes de ondas que producen
patrones de interferencia.
Así de sencillo.
Y si la luz tiene naturaleza estrictamente
ondulatoria debemos descartar la teoría de la dualidad
onda-fotón y por tanto su naturaleza cuántica. Hay que definir
la radiación lumínica en sí misma, no en función de explicar -
justificar los resultados de experimentos realizados con ella. |
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