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2.3 Mareas Energéticas:
Mareas en la Luna. Fenómeno "mascon"
En las primeras naves tripuladas que circunvalaron la Luna,"Apolo 8"
y "Apolo 10", haciendo pruebas para el futuro alunizaje del "Apolo
11" (20 - 7 - 1969), sus tripulantes comprobaron que al pasar por
ciertas zonas la nave se aceleraba sola, aumentando su velocidad y
modificando su orbita.
Esto se atribuyó a rocas de mayor densidad que hay, supuestamente,
en el interior de los cráteres por impacto, y que producen una
gravedad, (g), superior a la normal en la superficie lunar.
A este fenómeno se le denominó "mascon", vocablo que viene de "mass concentration": concentración de masa.
Vamos a explicarlo como Mareas Energéticas Lunares; las denominamos
así pues al no haber mar ni atmósfera se manifiestan y perciben en
el Campo Gravitacional Lunar.
La causa de dichas mareas es el descrito en la Definición General de
Marea: el Campo Gravitacional Terrestre debilita al Campo
Gravitacional Lunar en la zona enfrentada, y a su vez, el Campo de
las antípodas se equilibra con el debilitado, creando dos zonas
debilitadas-equilibradas respecto al resto del Campo Gravitacional
Lunar.
Las zonas 1 - 1´, 2 - 2´, 3 - 3´, 4 - 4 ´ están diametralmente
equilibradas. Ver figura 1-9
Situamos la nave en la zona 4, en una órbita con una altura y
velocidad preestablecida (órbita teórica). Dicha nave llevara unos
motores de avance y otros de sustentación.
Al llegar a la zona 1´, en la cual existe un debilitamiento del
Campo de fuerzas centrípetas, la nave lo acusa, produciéndose una
aceleración y elevándose, pues encuentra menor resistencia. Los
tripulantes maniobraran con los motores para recuperar la órbita
teórica.
Al penetrar en la zona 2´, sufrirán otro cambio, pues habían
adaptado los motores a la zona debilitada y ahora se encuentran en
la zona normal, teniendo que volver a maniobrar, pues la nave se
vuelve a acelerar pero ahora pierde altura. Al llegar a la zona 3´,
la perdida de altura se acentúa pues es la de máxima intensidad
gravitacional. Al pasar a la 4, a la 1 y siguientes las situaciones
y comportamientos de la nave se repiten.
Como la Luna esta llena de cráteres, siempre se está pasando por
encima de alguno; al medir la gravedad lunar y ver que varia, (g1,
g2, g3, g4), los astronautas consideran que son atraídos con
diferente intensidad, según la zona del cráter, y lo atribuyen a los
cambios en la densidad de las rocas.
Pero en realidad, lo que ocurre, es que están pasando por zonas con
diferente intensidad de campo, debido al efecto mareal.
Los astronautas pensarían que en vez de estar en una nave espacial
en la Luna iban en una diligencia por un tortuoso camino del Lejano
Oeste.
Esto ocurre si la órbita de la nave se cruza con el eje L2C1L1. En
este caso las perturbaciones serán máximas; a medida que la órbita
se aproxime a la perpendicular de dicho eje en C1, estas serán
mínimas o nulas.
Con los satélites artificiales que circunvalan la Tierra ocurriría
lo mismo, pero con menor intensidad, debido a la marea energética
que produce la Luna en el Campo Gravitacional Terrestre.
Si se midiese la gravedad lunar en las zonas de "pleamar" y
"bajamar" y las comparásemos veríamos que la diferencia es
apreciable.
Si aplicásemos el criterio "mascon" en la Tierra veamos que
ocurriría:
Supongamos un barco de acero en el mar, sería como un meteorito más
denso que el agua que le rodea, y a la Luna como una nave espacial
que gira entorno a la Tierra. Tendríamos que el barco atraería a la
Luna con mayor intensidad que el agua, pero como la Luna no va a ir
hacia el barco, por retroinercia, el barco iría hacia la Luna con lo
cual habría mareas en la línea de flotación de los barcos... !!cosa
que no ocurre!!.
Los barcos suben y bajan con las mareas y su
línea de flotación se mantiene.
Luego, deducimos que el fenómeno "mascon" no es cierto y que las
mareas no se producen por atracción sino por descompensación de
campos gravitacionales.
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Fig. 1-9 |
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(Hacer un click
sobre la imagen para ampliarla) |
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Las mareas oceánicas en la tierra se "explican" con la Ley de
Gravitación, pues interviene la masa del mar. Por tanto si se
demuestra que hay mareas energéticas en la Luna, en ambas caras y
simultáneamente sería la demostración de esta teoría. La NASA podría
confirmar lo expuesto en este artículo, ó, rebatirlo.
También la ESA (Agencia Espacial Europea) tras su exitosa
experiencia lunar de la sonda SMART-1, en caso de haber tenido
problemas en las orbitas lunares, constatar si fueron debidas a las
mareas energéticas.
Avisar, de paso, a todas las
Agencias Espaciales que piensen mandar naves a la Luna tengan en
cuenta esta teoría.
Seguramente los grandes planetas producen auténticos pasillos de
ingravidez en las zonas de pleamar de sus satélites. Serían unos
buenos caminos para las naves espaciales que tengan que entrar o
salir de un satélite con mayor seguridad y ahorro de combustible. En
el satélite joviano Io es probable que las zonas de pleamar el valor
de la gravedad se aproxime a cero.
En los sistemas binarios de astros, con efecto marea, no hay fuerza
de atracción entre ellos; estas están equilibradas en el punto
lagrangiano L1. El concepto de atracción debería revisarse, es
inconcebible que dos cuerpos se atraigan en la distancia sin soporte
material y creo que en ningún lugar del Universo se da este
fenómeno.
Las mareas se merecen un estudio amplio y profundo. Es el “lenguaje”
con que se relacionan los astros y es consecuencia de la propiedad
de los campos de fuerzas centrípetas. El efecto marea es un factor
determinante en la Mecánica Celeste.
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